¿Donde está tu tesoro y donde está tu corazón hoy?

Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21

¡Wow! no sé si te habrá pasado amada, quizás, pero a mi me sucede que cada vez más me doy cuenta lo difícil que es abandonar y desapegarse definitivamente de las cosas materiales o de anhelar el reconocimiento bien de sea de familiares, amistades, de los pastores o de quien sea.

Es decir, el terminar de comprender que nada de lo que posees, o en eso que hoy tanto te afanas no es tan importante cómo perseverar en purificar tu espíritu, tus pensamientos, tu alma por medio de la comunión intima y diaria con el Padre por medio de Jesús nuestro Señor.

Si meditamos en la palabra con la que comencé hoy este post en Mateo 6, si vamos dos versículos atrás el Señor nos habla de que no nos hagamos tesoros aquí en la tierra…sino en el cielo.

Por eso te hago la pregunta ¿Donde está tu tesoro y donde está tu corazón hoy?

Cómo te dije no sé si te ha pasado que es difícil desprenderse definitivamente de lo que precisamente hace todo el mundo: Hacer “tesoros” aquí en la tierra.

Esos “tesoros” terrenales pueden ser:

  • Búsqueda de reconocimiento del hombre
  • Afanarse en servir a otros pero tratar por todos los medios que los demás vean cuan “entregada” eres
  • Sacrificarte por otras personas sin que te lo pidan (esposo, novio, padres, hijos, amistades, hermanos, y hasta por alguien que ya no forma parte de tu vida)
  • Aferrarte a hacer, hacer y hacer algo por alguna situación o persona que Dios te ha mostrado no es para ti.

Y todas aquellas cosas que tienen que ver con lo que hace la colectividad…

A mi me ha pasado,que me he afanado en cosas vanas que no me han llevado a ningún lado. A las personas de mi entorno les parece bien, pero a mi no me llena, y es allí cuando voy apresuradamente al trono de la gracia y le confío a mi Padre que está en los cielos que nada de eso es meramente importante.

Que necesito es saber exactamente que quiere que haga.

Si hay algo que me sorprende en demasía es que todos aquellos elegidos de Dios tanto hombres como mujeres tenían algo en común…

Y es que todo lo que tuvieron y lo que no tuvieron no fue a causa de afanarse en hacer tesoros aquí, sino más bien de pasar por desiertos, angustias, problemas y que confiaron plenamente en Dios.

Incluso los que tuvieron las riquezas más increíbles no fue a causa de trabajar a pulso, sino de confiar en el Señor, de obedecer y quien diría que estas cosas tan sencillas y simples sean las detonantes para que Él responda y cumpla con sus promesas.

David por ejemplo un varón conforme al corazón de Dios cada paso que daba, cada palabra que decía, cada pensamiento era consultado con el Altísimo. Y las veces que no lo hizo como por ejemplo cuando estuvo con Betsabé ya sabemos el resultado.

Salomón pidió algo que es tan valioso más que el oro y la plata refinados: S-A-B-I-D-U-R-I-A y el Señor le dio la añadidura de riquezas y poder.

Jesús mismo aunque 100% divino no podemos obviar que tenía un 100% humano y cómo nos muestra la palabra en todo fue obediente, él fue la más grande muestra de que sus tesoros estaban en el cielos.

Nunca alardeó de nada, no se afanó por nada, estaba tan claro a lo que vino y ¿por qué? por la intimidad tan preciosa que mantuvo con el Padre.

Esto es lo que Jesús nos dice con esta palabra: Donde esté nuestro corazón allí estará nuestro tesoro.

¿Donde está tu corazón hoy? ¿En que piensa? ¿A que le prestas más atención? ¿Lo escuchas más a él (tu corazón) o a la palabra de Dios? ¿Aun te empeñas en cosas que ya el Señor te ha dicho no son para ti?

¿Que tal amada si desde hoy prestas más atención al crecimiento y desarrollo de tu espíritu, y en la intimidad potente con nuestro Padre? ¿Que mejor que enfocarte en sanar tu corazón por medio de la sangre de Cristo y vivir para multiplicar los frutos del espíritu? Estos no se ven pero se proyectan , esos son los verdaderos tesoros.

Dios te Bendiga inmensamente

Te Ama

 

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